“En esta comarca nos cuesta sacar pecho por todo el talento cultural y artístico que tenemos”

Tras la publicación de su nuevo libro de poesía, hablamos con Juan José Téllez de la crisis de las ciudades, de Paco y Pepe de Lucía, de la Covid y de las oportunidades que abre el Brexit

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Juan José Téllez, en un momento de la entrevista

El escritor y periodista algecireño Juan José Téllez ha vuelto a las librerías, en estos fríos días de invierno, con un nuevo libro de poesía, “Los Amores Sucios”, en el que recopila algunos de los mejores poemas escritos en estos últimos años. El autor de “Crónicas urbanas”, “Daiquiri”, “Las causas perdidas” y “Las grandes superficies”, entre otros títulos, se ha tomado su tiempo (una década) para volver a publicar versos con ese sello que le hace inconfundible. “Hay que medir los tiempos, tirar muchos poemas a la papelera y procurar, cuando comparezcas ante la imprenta, que los pocos lectores que uno tiene no se sientan defraudados”, nos comenta en una entrevista para 8Directo, en plena “gira” de promoción de su última obra.

Autor también de varios libros de relatos, ensayos y biografías, el que fuera hasta hace poco director del Centro Andaluz de las Letras afronta este nueva aventura literaria en unos momentos todavía difíciles para el mercado editorial y cultural, después de un año de pandemia que, reconoce, se le ha hecho duro. A este respecto, Téllez lamenta el trato sufrido por la cultura, y recuerda que todavía “hay sectores que están muy machacados, sobre todo en el ámbito de la música y las artes escénicas, porque se les ha quitado la posibilidad de ganarse la vida, que a fin de cuentas es lo que debe hacer un artista”.

El escritor y periodista, afincado en Cádiz, recuerda que el sector cultural representa en nuestro país el 3% del PIB, “similar al del sector agropecuario, que a nadie se le ocurre cuestionar, sin embargo, la importancia de la cultura sí la cuestionamos”. En cuanto a la situación de las librerías, a las que tanto ha costado que sean consideradas como “sector esencial”, Téllez lamentó que “hay muchas que han tenido que echar el cierre“, aunque no haya bajado la venta de libros, a través de las plataformas online.

Una tendencia que, según recordó, “amenaza” a todo el comercio tradicional, que ha sido hasta ahora el que ha dado vida a los centros y a los barrios de las ciudades, compitiendo en los últimos años con grandes marcas que ahora, también, han trasladado buena parte de su actividad a sus tiendas online, ante el avance imparable de la tecnología y la subida en los precios “desorbitados” de los alquileres. En cualquier caso, advierte Téllez, en Algeciras y el resto de la comarca ya llovía sobre mojado. “Desde los planes urbanísticos de los años 70 y 80 ya se hablaba del peligro de la terciarización de los centros urbanos, que han ido siendo copados por el sector servicios y se han ido despoblando de seres humanos a partir de cierta hora de la tarde, como ocurre, de forma exagerada, en los downtown de Estados Unidos… Eso, a pequeña escala, también nos está pasando aquí”.

La Medalla a Pepe de Lucía, un “alivio de luto” en el recuerdo de Paco

Autor de “El hijo de la portuguesa”, entre otras biografías, Téllez ha compartido con 8Directo su satisfacción por el hecho de que, este año, el momento amargo del 7º aniversario de la muerte de Paco de Lucía haya ido acompañado por el “alegrón” de que a su hermano Pepe se le haya concedido la Medalla de Andalucía. “Es un alivio de luto importante que se reconozca al último mohicano de una saga irrepetible y se le haga justicia en vida, y no como a menudo ocurre”, comenta el escritor, que asegura no entender que en Algeciras se haya “tardado tanto” en dar un reconocimiento a Flores el Gaditano, ni que “casi se haya tenido que mendigar que se nombrara Hijo Predilecto a Pepe de Lucía“.

“Yo estas cosas no las entiendo, y más en una comarca como la nuestra, tan necesitada de señas de identidad y de referentes de calado para demostrar lo que defendemos a diario: que ésta no es solamente una tierra de narcos, que aquí no está todo el mundo vendiendo hachís o cocaína por las esquinas”, lamenta Téllez, al que le apena que el Campo de Gibraltar no presuma más, por ejemplo, del enorme talento cultural y artístico que ha dado esta tierra, tan dada a protagonizar malas noticias.

“En esta comarca hemos tenido, y tenemos, grandes escritores, grandes músicos, grandes pintores, grandes arquitectos… ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo sacar pecho por esto?”, se pregunta el escritor y periodista, que recuerda también que Algeciras ha dado recientemente una “cosecha cinematográfica formidable“, con actores tan conocidos como Álvaro Morte o Víctor Clavijo, guionistas como su hermano Carlos Clavijo, y cineastas como Alexis Morante o Ángel Gómez. “En cualquier otro sitio ya tendrían varias calles, un festival de cine intentando sacar partido de todo ello… Aquí no”.

Y volviendo a la figura de Paco de Lucía, tan recordada en estos días, Téllez llama la atención sobre lo que se tardó en aceptar que el músico de Algeciras era un genio. “Yo creo que nos lo tendríamos que hacer mirar“, comenta su biógrafo, que, no obstante, agradece que se hayan dado “algunos pasos” para conservar su memoria en la ciudad que le vio nacer. “Yo creo que Paco hubiera merecido un edificio de mayor envergadura, pero bueno, al menos el centro de interpretación que lleva su nombre va para adelante, hay un presupuesto, hay un acuerdo sobre los contenidos con la Universidad y con la familia, y parece que el proyecto será pronto una realidad”, señala, aunque también advierte que, probablemente, “el gran museo dedicado a Paco acabará estando en Madrid o en Sevilla”.

“A las dos comunidades nos interesa que caiga la Verja”

Autor de libros como “Main Street” y “Yanitos”, y gran conocedor de la realidad gibraltareña, Téllez se muestra moderadamente optimista con respecto a las nuevas posibilidades que abre para la zona el acuerdo sobre el Brexit. “A las dos comunidades nos interesa que caiga la Verja, que, como sabemos, la levantó el Reino Unido, usurpando la zona del istmo, en el contexto de la Primera Guerra Mundial”, comenta el escritor y periodista, recordando lo que supuso, en su momento, la eliminación de una barrera, física y psicológica, tan tremenda como el Muro de Berlín.

La Verja es nuestro muro“, afirma Téllez, convencido de que no será un camino fácil, pero confiando en que sea una oportunidad que se sepa aprovechar. “Vamos a tener más oportunidades de relacionarnos, de vencer estereotipos, de circular con más normalidad, como si fuéramos a cualquier otro municipio de la zona, y yo confío en que eso permitan robustecer los lazos de confianza, y en que podamos quitarnos ya, ellos y nosotros, la marca de los tópicos, de esa cierta arrogancia de quien tiene más poder adquisitivo, de los complejos de quien tiene menos… “, comenta el escritor, recordando que “somos habitantes del mismo territorio, con problemas comunes en materia de medio ambiente, seguridad y tantas otras”, y que “tener relaciones normales es la única forma de poder llegar, alguna vez, en algún momento remoto, a construir algo juntos, bajo la misma bandera o sin banderas”.

Crítico con el “olvido” del que la comarca ha sido objeto durante décadas, Téllez pone como ejemplo, uno de tantos (como la competencia “desleal” entre los puertos), el distinto ritmo de vacunación contra la Covid-19 en la zona. “Mientras el trato preferente que el Reino Unido da a Gibraltar no sea compensado por un trato preferente del Gobierno de España hacia el Campo de Gibraltar, vamos a seguir jugando en inferioridad de condiciones y la goleada va a seguir siendo formidable”, lamenta.

“Esto lo pedíamos ya en los años 80, y han tenido que pasar 40 años para que empiece a llevarse a efecto”, después de “un contencioso de 300 años que no nos ha dado ningún fruto, nada más que sufrimiento”, recuerda Téllez, que no puede evitar preguntarse “qué hizo la patria por los patriotas” después de aquel cierre que supuso una cierta inversión industrial para, luego, “abandonar esta comarca a su suerte”, y criticando también que durante la estancia de García Margallo en Exteriores se pidiera “patriotismo” a los matuteros y a “los de abajo”, y no a las grandes empresas que vendían tabaco o hacían búnkering en Gibraltar. “Los gibraltareños son tan pro-británicos porque, pese a ser una colonia, nunca se han sentido abandonados a su suerte. Nosotros, que no somos una colonia, que somos españoles, sí que nos hemos sentido abandonados a la nuestra”, concluye.