SAJÍES: Made in San Pablo de Buceite

Ocho mujeres jimenatas mantienen una cooperativa dedicada desde hace 40 años a la confección de ropa y otros artículos textiles para reconocidas marcas.

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Foto: Francis Mena.

Hilos que cuelgan, retales en perfecto desorden, prendas hechas y por hacer, telas que todavía no son pantalones, máquinas de perseverante compás. Ocho mujeres hilan el envoltorio del trabajador, del estudiante o el veraneante. Es el taller de una calle de San Pablo de Buceite. Ahí se encuentra Sajíes Confecciones, una cooperativa que lleva cuarenta años fabricando ropas, muchas de ellas han acabado en los estantes de  grandes marcas. En sus etiquetas no lo pone pero son productos ‘Made in San Pablo de Buceite’.

Sajíes es un proyecto levantado y mantenido exclusivamente por mujeres del mundo rural. Desde 1978. Ese año de transición para todo un país fue el origen de lo que hoy es una empresa cooperativa humilde pero reconocida en las entretelas del sector textil. Un grupo de mujeres asistía a cursos de corte y confección que impartía la Agencia de Extensión Agraria de Jimena de la Frontera cuando algunas de ellas decidieron formar pequeños talleres particulares para ganarse unas pesetas y ayudar a la economía doméstica. Pronto estas jimenatas advirtieron de que haciendo la guerra por su cuenta no iban a poder competir con las grandes industrias como las de Barcelona y decidieron unir fuerza y esfuerzos.

Durante todo este tiempo, Sajíes ha sido la mayor empresa cooperativa de mujeres del Campo de Gibraltar y ha contado con clientes que van desde comerciantes de mercadillos hasta Mayoral o El Corte Inglés

Las doce mujeres que ponen originalmente en marcha el proyecto era de San Pablo, Jimena de la Frontera y la Estación de Jimena: así se formó el nombre de Sajíes.

Primero se situaron en un local cedido por la Parroquia de San Pablo, que adaptaron con un coste de 300.000 pesetas. Con valientes préstamos personales compraron maquinaria, un coche y, pocos años después, la parcela en la que todavía encuentran.

Desde su nacimiento hasta hoy, cuarenta años después, no han dejado de sortear obstáculos cosiendo un proyecto a base de empeño e ilusión. Las primeras barreras fueron las del transporte -hay quienes empezaron desplazándose a pie o haciendo autostop desde Jimena y la Estación a San Pablo-; y también las familiares, “teniendo que convencer a familia y vecinos que las mujeres podían aportar algo más que sus habilidades como amas de casa”. Después de años trabajando como un taller sumergido, estas emprendedoras solicitaron la inscripción como cooperativa en octubre de 1982.

Foto: Francis Mena.

Durante todo este tiempo, Sajíes ha sido la mayor empresa cooperativa de mujeres en el Campo de Gibraltar y ha contado con todo tipo de clientes. Desde comerciantes de mercadillo, “los mejores pagadores”, según comentan; hasta grandes empresas como El Corte Inglés y Mayoral. Actualmente, la cooperativa trabaja en la confección de prendas de moda infantil, pantalones para Policía Local, uniformes laborales y escolares, prendas deportivas y de baño de caballero.

“Los grandes clientes se han llevado su confección a otros países con mano de obra más barata y no podemos competir con los chinos”

Charo Porras Alarcón es presidenta de la cooperativa, en la que entró siendo una niña y siguiendo los pasos de su madre, una de las fundadoras. Asegura que en ese taller de San Pablo de Buceite todas hacen de todo. Ella misma, lo mismo atiende el teléfono que se sienta delante de la máquina de coser.

Explica que ahora están acabando con los bañadores para empezar con la ropa de invierno. Cuando la gente se va a la playa, estas ocho trabajadoras están elaborando chaquetones o los uniformes para la vuelta al cole. En una campaña, como la llaman, pueden salir del taller jimenato unos 8.000 bañadores de caballero, por ejemplo.

No son tiempos fáciles. Atrás quedaron los suculentos pedidos de las grandes empresas que, desde hace unos años, prefieren fabricar sus productos fuera de España. Eso provocó que descendiera el número de empleadas. “La crisis del sector textil ha afectado gravemente a Sajíes, ya que nuestros clientes más grandes se han llevado su confección a otros países con la mano de obra más barata”, informan. “Nuestros clientes actuales hacen mucha variedad de modelos, pero muy pocas cantidades y una empresa como la nuestra necesita grandes tiradas para cubrir los gastos que conllevan los ocho puestos de trabajo”, declaran las miembros de la cooperativa.

“Podríamos asumir más producción pero no encontramos gente que quiera trabajar en esto”

“No podemos competir con los chinos y eso también nos está afectado; a ellos le hacen un encargo un viernes por la tarde y lo tienen listo un lunes a primera hora”, explica María Antonia Sánchez, otra de las trabajadoras. Ahí es donde entra, comenta, el valor diferencial de la calidad de su trabajo. Eso le lleva a tener clientes en Sevilla, Málaga, Valencia y Madrid. Son intermediario que venden a conocidas empresas. “Nosotros no podemos vender directamente porque para eso se necesita una inversión y una estructura mucho mayor”, apunta la que suele encargarse de inspeccionar cómo han quedado las prendas. Les acaba sucediendo lo mismo que a los agricultores, que son los encargados de sacar adelante un producto que se paga a la baja pero que se va encareciendo por cada mano intermediaria que pasa hasta llegar al comprador. “Eso también lo sufrimos en nuestras carnes”, añade Charo, como todas las demás, natural de San Pablo de Buceite, un medio rural donde la agricultura es un sector fundamental.

“Nosotras tenemos un lema: aquí no se debe nada a nadie. Cuando las cosas van mal somos las socias las que soportamos las pérdidas. Nosotras somos las que pagamos la luz, el teléfono, todos los gastos, los seguros sociales…”, sentencia María Antonia. Hablan de ellas como una familia, así se consideran. “Estamos más tiempo juntas que con nuestros familiares; hay un grupo muy bueno y muy sano”, dice la presidenta.  

Foto: Francis Mena.

Charo Porras asegura que Sajíes podría asumir más clientes y mayor producción, crecer en ese sentido. Tiene sitio, posibilidades y ganas pero, lo que son las cosas, no tiene mano de obra suficiente. “No hay gente que quiera trabajar cobrando por producción. Es una mentalidad que los jóvenes no tienen, se van a Sotogrande a un bar y tienen su salario pero aquí tienes, además, que afrontar los gastos de la empresa, aportar y ganas dinero según trabajas”, explica la presidenta, que aclara que también han sido centro de formación y enseñan a nuevas trabajadoras cuando es necesario.

Las ocho de Sajíes dan las últimas puntadas a unos coloridos bañadores antes de salir del taller para desayunar. Con buena cara cierran por un momento la puerta del taller que encierra no solo máquinas de coser, telas y ropa ya listas para vender. Dentro hay infinidad de momentos, malos y buenos, y muchos recuerdos hilvanados durante toda una vida de valiente y meritorio trabajo.

“Estamos más tiempo con nosotras que con nuestros familiares; somos como una familia”