Ignacio Trillo, cronista de toda una época

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Activista durante el franquismo, este jimenato pasó tres meses encerrado en un hospital militar intentando evitar que le enviaran a Sidi Ifni. Hijo de médico, montó el primer grupo de boy scout del pueblo y tras él llegaron las fiestas, los guateques y la música anglosajona que adquiría en Gibraltar. Militante del PCE y del PSOE, dejó ambos partidos por desavenencias con sus dirigentes y ejerció como cargo público durante varias décadas formando parte de la primera Junta de Andalucía. Años después, abandonada ya su militancia, Trillo ha centrado su actividad en recuperar la historia de Jimena con artículos sobre personajes ilustres y relatos que sus vecinos les trasladan para que no queden en el olvido. 

Ignacio Trillo es uno de esos jimenatos cuya vida ha transcurrido de forma paralela a la historia política reciente de España. Nacido en 1951, hijo de médico y farmacéutica, vivió su primera infancia viendo cómo los vecinos venían de madrugada a pegar a la puerta de su casa para que su padre acudiera a cuidar enfermos ofreciéndole a cambio, cuando no tenían dinero, animales o productos de las huertas. “Llamaban a mi padre, se lo llevaban en un carro y podía venir una hora más tarde o cinco días después”, cuenta Trillo. 

1951. Ignacio Trillo con sus padres.

El que fuera delegado provincial de Medio Ambiente de la provincia de Málaga durante una década aprendió a leer con los periódicos que llegaban a su casa. El diario Área, el Diario de Cádiz, el Periódico de Tánger, el ABC de Madrid y algunas revistas de política internacional a la que el médico era muy aficionado. “Antes de que empezara la consulta me metía en la cama con mi padre y mientras él leía yo aprendía a leer”, explica. 

Ya en su adolescencia empezó a forjarse su parte más activista y muy jovencito lideró el primer grupo de boy scouts de Jimena a pesar de las amenazas de algunos partidarios del franquismo que le advirtieron de que este tipo de asociaciones estaban prohibidas. “Era un momento en el que la sociedad de Jimena estaba muy dividida socialmente entre los del barrio de arriba y los que vivían en el barrio de abajo, al que yo pertenecía y del que se presuponía una situación más acomodada”, explica Trillo.

Tras el grupo de scouts llegaron las fiestas, los guateques y un club de música al que llegaba lo más innovador de la música anglosajona del momento a través de Gibraltar. “Recuerdo que a Jimena vino a cantar el grupo Los Soñadores -origen luego de Los Payos y, por último, de Triana- y el que fue el batería de Triana se sorprendió que tuviéramos un disco de James Brown”, explica con entusiasmo entre un sinfín de anécdotas que trae al siglo XXI con total nitidez. 

1966. Ignacio Trillo en una actuación de los Boys Scouts en el cine Capitol de Jimena.

Concluida su formación primaria en Jimena, con 14 años se fue a Madrid a estudiar al instituto Ramiro de Maeztu. Corría el año 1966 e Ignacio Trillo comenzó la que luego sería su carrera política acercándose a los movimientos de izquierda. Abandonó la religión, vivió todo lo que llegó con el mayo francés, en 1968, y cada vez que volvía a Jimena lo hacía con publicaciones clandestinas bajo el brazo y nuevos discos de música. 

Trillo comenzó su formación universitaria en Madrid, pero pronto se trasladó a Málaga y alternaba sus estudios con trabajos en Alemania, Suecia o Dinamarca. En el ambiente universitario prosiguió con su activismo contra el franquismo y con 21 años fue detenido por difundir propaganda electoral. Aunque fue condenado a cuatro años de cárcel, nunca la pisó, pero recuerda seis días en una comisaría en unas condiciones deplorables. Le expulsaron de la Universidad, a la que solo podía acudir para los exámenes finales, y le fue retirada la prórroga que había solicitado para evitar el servicio militar. “Me mandaron a San Fernando para hacer una mili corta y luego enviarme a Sidi Ifni. Logré escapar del cuartel en un microbús que llevaba heridos al hospital militar de San Carlos y estuve escondido allí tres meses gracias a una monja vasca que me ayudó. Tenía 23 años y el tiempo allí pasaba lentísimo. Los médicos militares apenas acudían por allí, solo había estudiantes en prácticas y en todo ese tiempo no me encontraron. Recuerdo que a veces oía Angie, de los Rolling Stones, una y otra vez, y hoy todavía me gusta poner esa canción”, nos cuenta este jimenato.

“Recuerdo que a Jimena vino a cantar el grupo Los Soñadores -origen luego de Los Payos y, por último, de Triana- y el que fue el batería de Triana se sorprendió que tuviéramos un disco de James Brown”

Durante todo ese tiempo que permaneció encerrado en el hospital de San Carlos su familia no supo nada de él. En el cuartel había 7.000 jóvenes y nunca se registró la salida de Trillo y en el tiempo que estuvo encerrado su único objetivo fue que no lo mandaran a la guerra que enfrentó a las tropas españolas con las marroquíes. Cuando fue descubierto lo trasladaron a un tribunal militar médico, lo excluyeron de la mili temporalmente por una lesión en el cuello y regresó a Madrid, donde un amigo le falseó un traumatismo irreversible y lo liberaron de su tiempo en el Ejército de forma definitiva. 

Por fin pudo acabar Económicas en el año 75 al tiempo que trabajaba en distintas academias e institutos, hacía encuestas del Instituto Nacional de Estadística y ejercía su militancia en el Partido Comunista de España (PCE). Nada más legalizarse el partido, aquel sábado rojo de abril de 1977, enseguida se integró en el partido como responsable de aquella primera campaña electoral en la que el partido consiguió un diputado por Málaga. La crisis que sufrió formación de Santiago Carrillo, años después, le llevó a abandonar la militancia y en 1985 dejó su etapa profesional en la empresa privada para formar parte de aquella primera Junta de Andalucía que llegó de la mano de Rafael Escuredo. “Me llamaron para que fuera a Sevilla 15 días y me tiré allí tres años”, añade. Fue nombrado director general de Agricultura, ámbito en el que Trillo había trabajado en la empresa privada, y pasó por diferentes cargos públicos hasta que en 1996 asumió el cargo de delegado provincial de Medio Ambiente en Málaga, función que ejerció hasta 2008.

1978. Ignacio Trillo con Marcelino Camacho en apoyo a la Constitución.

“Me tocó la etapa del urbanismo salvaje, me hice militante del PSOE y ahí empecé a tener enemigos. Me destituyeron como delegado y planteé presentarme a la alcaldía de Málaga, pero el PSOE no quiso celebrar unas primarias. Llevé al partido a los tribunales, quité la demanda, me retiraron del puesto de funcionario que me había ganado años antes y gané esa batalla. Cuando me plantearon volver al puesto, decidí jubilarme”, añade Trillo. 

Fue esa retirada de la vida pública la que le fue llevando, poco a poco, a la faceta en la que ahora está completamente inmerso y dedicado: la historia de Jimena. Trillo ha recuperado biografías de personajes ilustres del pueblo, y publica numerosos artículos sobre aspectos de la historia jimenata en el blog que lleva su nombre al tiempo que opina sobre la política española.

Ahora le consideran historiador, una etiqueta que le ha llegado de forma improvisada. “He estado en Jimena recientemente y me causa mucha emoción que los hijos y nietos de vecinos se dirijan a mí para contarme algún detalle, alguna historia o enseñarme alguna foto. Podría decirse que estoy ejercicio, aunque de forma extraoficial, de cronista del pueblo”, concluye Trillo, que aún reside en Málaga.

2004. Ignacio Trillo con Felipe González.

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